Vida Sana

Llevar una vida sana es un objetivo que hoy en día persiguen cada vez más personas; y para alcanzar esta meta, es fundamental lograr ante todo un equilibrio entre una buena actividad física y una alimentación balanceada.

Somos afortunados de estar viviendo un momento donde la conciencia con respecto a los alimentos que ingerimos es cada vez mayor, y buscamos siempre utilizar ingredientes más saludables y amigables para nuestro cuerpo. Y es que una buena alimentación, repercute en todos los aspectos de nuestras vidas, desde lo físico a lo emocional, logrando cambiar hasta nuestro estado de ánimo y el de nuestro entorno.

Para comenzar, hay que tener claro que una dieta basada en uno o pocos alimentos no nos proporciona los nutrientes necesarios para cumplir con los diversos procesos de nuestro organismo. Esto hace que siempre debamos buscar una alimentación balanceada, que proporcione la cantidad de nutrientes indispensables para el organismo.

Por eso compartimos en este espacio estos importantes consejos y tips.


1. Una Alimentación Variada.


Una alimentación completa está en una dieta equilibrada. Esto quiere decir, una que incluya alimentos de todos los grupos, que cubra la ingesta recomendada de energía y nutrientes, proporcionando de esta forma todo lo que el cuerpo necesita para preservar y mejorar tanto el estado nutricional como la salud. La mejor forma de hacerlo es seguir las pautas recomendadas en las guías alimentarias, y siempre recomendar a un especialista.


2. Frutas y Verduras.

Gracias a su alto contenido en agua, fibra, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes, una dieta rica en frutas y verduras ayuda a mantener un buen estado de salud. Éstas cuentan con una acción depurativa que se basa sobre todo en su alto contenido de agua y de fibra, su riqueza en potasio y bajo aporte de sodio. La ingesta diaria de frutas y verduras contribuye a la eliminación del exceso de líquidos y de toxinas presentes en nuestro cuerpo.

3. Más cereales integrales.

Los cereales integrales como el arroz pardo, el trigo, la avena y el centeno integrales son muy beneficiosos para la salud, ya que reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiacas y ciertos tipos de cáncer. Entre los nutrientes que contienen los cereales integrales se encuentran la vitamina E, el complejo vitamínico B y minerales como selenio, zinc, cobre, hierro, magnesio y fósforo. Además, aportan proteínas, hidratos de carbono complejos y sustancias protectoras como los lignanos (fitoestrógenos vegetales con propiedades contra las enfermedades cardiacas y el cáncer.

4. Menos sal y alimentos salados.

El paladar también se ejercita. Quien es capaz de comer un alimento en su estado puro, sin necesidad de disfrazarlo con cantidades ingentes de sal, salsas o condimentos. Los mejores condimentos son las hierbas frescas o secas: orégano, tomillo, albahaca, cebollino, perejil… ayudan al proceso digestivo y no tienen efectos colaterales.

5. Beber 2 litros de agua al día.

Especialmente si nuestra alimentación no contiene suficiente frutas y verduras, que son los alimentos que nos aportan agua, será necesario contar con la hidratación del agua pura. Evitar bebidas enlatadas, azucaradas, con burbujas, cafeína, alcohol…